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¿Cómo ayudar a alguien que está pasando por un duelo o una depresión?

Acompañar no siempre significa tener respuestas, sino saber estar.

Ver sufrir a alguien que queremos puede ser profundamente doloroso. Muchas veces quisiéramos “sacarle el dolor”, animarlo o decirle algo que alivie su malestar… pero cuando una persona atraviesa un duelo o una depresión, las palabras no siempre son suficientes.

Saber cómo acompañar de forma respetuosa y empática puede marcar la diferencia en su proceso de recuperación.

¿Qué podemos hacer para acompañar de una manera sana y afectuosa?.

1. Escucha sin intentar “arreglar”.

No necesitas tener las palabras perfectas. A veces lo más sanador es estar presente, escuchar y validar el dolor sin minimizarlo:

“Sé que esto duele mucho, pero estoy aquí contigo.”

Evita frases como “tienes que ser fuerte” o “el tiempo lo cura todo”, ya que pueden hacer que la persona se sienta incomprendida.

2. Ofrece compañía, no soluciones.

Estar cerca sin presionar puede ser más valioso que cualquier consejo.
Puedes ayudar con gestos cotidianos: acompañar a una cita médica, dar un paseo juntos, preparar una comida o simplemente compartir silencio.

El mensaje más poderoso es: “No estás solo/a”.

3. Respeta su ritmo.

Cada persona vive su proceso a su manera. No hay tiempos “normales” para recuperarse.
Forzar a “estar bien” solo añade más culpa o frustración.
El mejor apoyo es la paciencia y la aceptación.

4. Cuida también de ti.

Acompañar a alguien en duelo o depresión puede ser emocionalmente exigente.
Busca momentos para desconectar, hablar con alguien de confianza o incluso pedir orientación profesional.
Recuerda: no puedes cuidar a otros si tú estás agotado/a.

5. Anima a buscar ayuda profesional.

Si notas que la persona lleva tiempo sin mejorar, se aísla, muestra desesperanza o pensamientos autodestructivos, es importante sugerir apoyo psicológico o psiquiátrico.

Puedes hacerlo desde la cercanía, no desde la imposición:

“He notado que estás sufriendo mucho últimamente. Quizás hablar con un profesional podría ayudarte.”

Buscar ayuda no es rendirse, es dar el primer paso hacia la recuperación.

6. Y lo más importante.

Ante la duda, siempre es recomendable preguntarle a la otra persona lo que necesita:

“¿Qué necesitas?, ¿cómo te puedo ayudar?, ¿cómo te sientes?”

Qué no hacer (aunque parezca bienintencionado).

  • Evitar el tema o fingir que “no pasa nada”.
  • Restar importancia al dolor (“hay gente peor”, “ya lo superarás”).
  • Dar consejos rápidos o comparaciones (“a mí también me pasó y lo superé”).
  • Culpabilizar (“tienes que poner de tu parte”).

Acompañar no es “sacar” a la persona del dolor, sino sostenerla mientras ella encuentra su propio camino para salir.

En resumen.

Ayudar a alguien con depresión o en duelo implica presencia, comprensión y respeto por su proceso.
No se trata de tener todas las respuestas, sino de ser un punto de apoyo seguro, empático y constante.

Y si te preocupa el bienestar de esa persona, animarla a acudir a un psicólogo es un acto de amor y cuidado genuino.

A veces, ayudar no es decir “ánimo”, sino sentarte al lado de quien sufre y recordarle que no tiene que hacerlo solo.

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